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  • Enrique Campuzano

PUIGNAU Y OESA..

Actualizado: 11 de jun de 2019




Enrique Campuzano Ruiz

Presidente Asociación Órgano Hispano


Con motivo del VII Congreso Internacional del Órgano Hispano, celebrado el pasado mes de marzo en Santiago de Compostela, me propuse dar a conocer un documento aún inédito que por una parte entroncara con el tema propuesto “El órgano y las nuevas tecnologías” y por otra, trazar una evolución de la organería española en los cincuenta años centrales del siglo XX (1925-1975) aproximadamente, en donde las figuras de Puignau y Ramón González de Amezua fueron relevantes.

Al mismo tiempo pretendía recuperar la figura de un trabajador de la organería, que utilizó las nuevas tecnologías con un criterio vanguardista en todas las ocasiones y circunstancias, sin olvidar ni denostar la tradición organera hispana y, al mismo tiempo, recuperar la memoria y dignidad de la empresa OESA, de la que formó parte durante más de dos décadas, y de su director Ramón González de Amezua, pues al haber desaparecido sus documentos y con ello la historia de muchos de sus órganos, tanto los nuevos como los intervenidos, esta breve aportación puede de momento llenar este vacío, por medio de un documento inédito (R. Puignau: Una vida organera), que permita dibujar una semblanza de la organería del siglo XX en España.

La trayectoria organera de R. Puignau se inicia en torno al año 1900 con la restauración del órgano del Palacio de Bellas Artes de la Exposición Universal de Barcelona (1888), y a partir de este momento, aunque trabaja en otros talleres menores, toma contacto con los grandes organeros del momento: Aquilino Amezua, Aragonés y Lópe Alberdi. Más tarde su relación con Eleizgaray, Albert Merklin y Víctor González. Después de la Guerra Civil, con OESA y Ramón González Amezua. Toda esta vivencia que desarrolla Rafael Puignau a lo largo de más de 70 años es recogida en un libro mecanografiado, que no llego a publicarse, que se encuentra depositado en el archivo Eresbil (Errenteria, Guipúzcoa) . Relata en primera persona la intervención que él y sus respectivas fábricas llevaron a cabo en casi 400 órganos, distinguiendo entre los reformados (arreglos) y los nuevos. El libro se titula Una vida organera y tiene fecha de 1964, aunque al final hace referencia a órganos posteriores a esta fecha.

A lo largo de este documento se pueden analizar los diferentes criterios que a lo largo de su trayectoria utiliza este organero que en su mayoría sin duda están en la vanguardia de la restauración de los órganos, distinguiendo claramente los criterios aplicados a los órganos históricos y monumentales y a los órganos nuevos. Para los primeros siempre aconseja el mantenimiento de elementos históricos en su reconstrucción y restauración, sin embargo para los nuevos propone adecuarse a las corrientes vanguardistas de su época, en un primer momento el romanticismo de Amezua y el postrománticismo de sus seguidores y a partir de los años 30 el neoclasicismo, por su relación con Víctor González y más tarde con OESA.

Esta dilatada trayectoria, coincidente con una época de crisis y cambio estético y a la vez de desarrollo y expansión del órgano, aunando elementos técnicos y estéticos, de la que es consciente Rafael Puignau, implicó la toma de decisiones arriesgadas, en función de nuevos criterios de valoración del patrimonio y el desarrollo de las nuevas tecnologías, de lo que son buenos ejemplos las intervenciones de OESA en los órganos de El Escorial y de la catedral de Santiago de Compostela.

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Rafael Puignau había nacido en Castelló de Ampurias, una villa medieval con una iglesia gótica, conocida como la catedral del Ampurdán, que había estado bajo el patronazgo de los Condes de Ampurias, los cuales habían tenido allí su palacio y residencia.

En esta iglesia había un órgano de 4 teclados de mediados del siglo XIX (restaurado por Grenzing) que había sido iniciado por el padre de Cavaillé- Coll y posteriormente reformado por Gaietá Vilardebó. En ese momento Puignau participaba como niño de coro y discípulo del organista Antonio Claramunt, músico dedicado fundamentalmente a la composición de sardanas. En ocasiones el niño se metía entre las varillas para arreglar las deficiencias que se iban produciendo en el instrumento.

Hacia los 14 años el párroco contrató a la casa Corominas y Riera de Barcelona para que hiciera una reparación de dicho órgano. Al ver el interés que tenía el niño en los organeros, éstos contactaron con sus padres y allí comenzó su afición por la organería, de manera que les ayudó a la afinación del órgano y al final le propusieron entrar en su taller de Barcelona para aprender el oficio.

En 1903 marcha a Barcelona para iniciar el aprendizaje en el taller de Pedro Pagés, sito en el paseo de Gracia, donde se fabricaban armonios y piezas para órganos, como secretos, fuelles, etcétera para otros fabricantes.

Permaneció 4 años en dicho taller, aprendiendo todo lo que allí se hacía y en 1907 decidió cambiar de taller para dedicarse exclusivamente al órgano.

En ese año se había disuelto la sociedad Estadella y Aragonés y se hace cargo del taller Cayetano Estadella. Aragonés, que había sido trabajador en los talleres de Aquilino Amezua, se asoció con Corominas y Riera y Puignau solicitó pertenecer a esa empresa, siendo aceptado en el taller de pianos, armonios y órganos de Corominas y Riera, que estaba situado muy cerca de la catedral. Para ir a su casa tenía que pasar por el Palacio de la Música del Orfeo Catalá, donde se estaba construyendo un gran órgano de la casa Walker y allí entraba para ver los trabajos, la afinación y el montaje del órgano. Asistió a la inauguración, que estuvo a cargo de los organistas doctor Schweitzer y de Sittart, organista de la catedral de Dresden.

También asistió a la inauguración de la restauración del órgano del Palacio-pabellón de las Bellas Artes (desaparecido), de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, con una serie de conciertos a cargo de los afamados organistas franceses Vidor, Guilmant y Gigout y le gustaba ir a los conciertos matinales, en los cuales actuaban los maestros catalanes Daniel y Goberna, organista éste de la parroquia de la Concepción, que era donde él vivía durante la reforma del citado gran órgano, primero de transmisión eléctrica, del Palacio de Bellas Artes.

Tras estas experiencias tomó una temporada de descanso y contactó con la casa Rodríguez de Madrid, que le ofreció trabajo estable y bien remunerado a partir de 1911. Así Rafael Puignau inició su andadura como organero. Sin embargo él se consideraba discípulo de Aquilino Amezua

A la muerte de Aquilino Amezua en 1912, su empresa se divide en varios talleres, de los cuales el más relevante será el de Vda de Amezua, Eleizgaray, Aragonés y Cía, en el que participará Puignau, que luego se asociará con sus compañeros Albert Merklin y Olaciregui, con quien crea su propia empresa.

Formado por tanto en la estética romántica francesa y española, durante la Guerra Civil tiene relación con Victorino González, con quien inicia su andadura en la estética neoclásica, derivada de la organería alemana y francesa hasta convertirse en gerente de la empresa OESA, que monopoliza la construcción de órgano hispano en la postguerra.

A través de su vida y obra ( interviene en casi 400 instrumentos) se convierte por tanto en la memoria de una época fundamental para la evolución de las nuevas tecnologías en el órgano tubular durante la última década del siglo XIX y los primeros sesenta años del siglo XX.

Incorporación de la tecnología eléctrica.

Tras su salida de la casa Eleizgaray y Cía , Puignau se asocia con Olaciregui, compañero suyo y ambos se unieron a Merklin, que ya trabajaba en Madrid, aunque no disponía de taller propio.

En esta etapa de 1923 al 25 emprendieron obras importantes, con tecnología eléctrica alemana, entre las cuales sobresalen por su magnitud y dificultad la del órgano del Real Monasterio de Guadalupe, en Cáceres, un órgano de 4 teclados de 61 notas y pedal de 30 notas, con 35 juegos repartidos en tres cuerpos: primer teclado y pedal en el interior de una caja antigua del siglo XVIII, en el costado del Evangelio del coro; el segundo y tercer teclado, reversibles, en dos cajas expresivas en el interior de otra caja antigua de la misma época, situada en el costado de la epístola del coro, y los correspondientes al cuarto teclado, en una doble expresión en lo alto del presbiterio, como órgano de “ecos”, situado en una habitación con una ventana que comunica con la parte alta del altar mayor y en la que se ubicó también un campanólogo de 25 campanas tubulares.

Todo el órgano era de sistema eléctrico, con secretos de membranas interiores y es de destacar que este órgano se comprometió en este sistema por no ser posible otro según su disposición, “cuando todavía no había en el monasterio corriente eléctrica, por lo que hubo de suministrársela por medio de un motor de gasolina y que por una polea hacia girar un ventilador que suministraba el aire para el primer teclado y pedal, a 105 milímetros de presión, una dinamo que suministraba corriente continua, a 125 voltios, para poner en marcha un ventilador de 250 milímetros de presión para el segundo y tercer teclado y otro ventilador para el suministro del aire, a 125 milímetros, de presión para el “órgano de ecos” y una pequeña dinamo que suministraba la baja tensión, 15 voltios, para el funcionamiento de todo el órgano”. La consola y todos los aparatos eléctricos se trajeron de Alemania y el resto cajas expresivas tubos de madera, etc se fabricó en Azpeitia.

Tras la prematura muerte de Alberto Merklin durante el montaje del órgano de la Catedral de Badajoz, Puignau y Olaciregui continúan su sociedad haciendo de nuevo órganos completamente mecánicos, con máquina Barker para el acoplamiento de los teclados y solo registracion neumática para los secretos de corredera, incorporando el nuevo ventilador eléctrico suizo Meindiger.

Pero enseguida recurren de nuevo al secreto de membranas interiores y cajas explosivas reversibles “al estilo Merklin” para los órganos grandes, como el del Colegio de las Maravillas de Madrid en Cuatro Caminos, con la consola a un lado del coro, que luego repiten en el Oratorio del Caballero de Gracia, en la Gran Vía madrileña. (desaparecido)

La casa Walker alemana había iniciado también la transición del secreto mecánico al tubular, por medio de un secreto de pistón con unos molinetes debajo, que al tirar la mecánica levantaban todos los pistones correspondientes a la misma nota y teclado.

En el año 1927 muere desgraciadamente su socio Fermín Olaciregui, según Puignau uno de los mejores armonistas salidos de la “escuela Amezua”.

Ello supuso la continuidad en solitario de Puignau, con los mismos trabajadores en el taller de Azpeitia, que continuará hasta el inicio de la Guerra Civil en 1936.

En esta nueva etapa sigue haciendo órganos con secretos de membrana interiores y enganches de combinaciones fijas y libres y octavas graves y agudas ( Iglesia del Buen Suceso, en Madrid, iglesia de Orio, etc). También introduce órganos nuevos en muebles antiguos, respetando la fachada barroca, como en Navarrete (Logroño) .

La Guerra Civil

Al iniciarse la guerra civil en julio del 36, Puignau pasa a Francia y comienza a reparar algún órgano cerca de la frontera, como en San Juan de Luz y toma contacto con Andrew Marshall, organista famoso de París que le ayuda a encontrar algunos contratos.

Al año siguiente se traslada a Lyon para trabajar en la casa Ruche Gironet, empresa de 12 operarios dónde se construían órganos de sistema eléctrico, con secretos de tipo neumático a aire caliente, con tacos interiores de membranas cambiables todo ello de tipo alemán. Había una sección para el bobinado de los electroimanes y la tubería de metal se traía de una fábrica de Colmar (Alsacia). Este sistema se va a imponer más tarde en OESA.

Aunque él tenía la intención de quedarse en dicha empresa, no fue posible que se le hiciera un contrato por razones administrativas y regreso a San Juan de Luz en donde recibió una carta de Víctorino González, el organero español que triunfaba en París, para trabajar en su fábrica de órganos en Chatillon, en los alrededores de París, que contaba con 25 o 30 operarios muy competentes que procedían de las antiguas casas Cavaillé-Col Mutin y su sucesor Converse. Los pabellones de trabajo eran antiguos, más arcaicos que los que había en Azpeitia o en la casa Dourte, de Bilbao, más moderna, pero los trabajos eran perfectos, así como los materiales que se empleaban. El sistema de los órganos era con preferencia el mecánico y solo electromecánico para los órganos a distancia de la consola.

Don Víctor y su hijo Fernando, que perdió la vida como piloto aviador, habían implantado en Francia el modelo de órgano neoclásico que tan discutido y combatido fue entonces allá. Sin embargo a los órganos de González aún a los más pequeños no les faltaba su cajita expresiva cosa qué parece que se quería prescindir en París. Puignau va a tomar contacto con los grandes órganos de la capital en la revisión y afinación de los órganos que llevaba la casa González. Eran más de 30, entre ellos los de las Casa Rieger, Walcker, Cavaillé-Coll ( uno de ellos el de Boëllmann), Puget, Didier, y los de la capilla del Palacio Real de Versalles y la parroquia de San Eustache de París.

LOS INICIOS CON OESA. El órgano neoclásico en España.

Al acabar la guerra civil regresa a Madrid reclamado por Ramón González Amezúa y el padre Otaño que pretendían constituir una nueva sociedad para construir órganos, aunque tardó algún tiempo en decidirse porque también era presionado por González para que volviese a París.

La nueva fábrica se formó con operarios de la casa Rodríguez ,de Madrid y de la antigua casa Eleizgaray de Azpeitia y técnicos procedentes de otras casas reconocidas. No resultaron positivas las negociaciones con el alemán Juan Brawn, representante de la casa Walcker, que se puso por cuenta propia a reparar el órgano del Palacio Nacional de Montjuic, ni con Dourte de Bilbao, que prefirió quedarse en su fábrica.

El 18 de julio de 1941 Puignau fue nombrado gerente para entonces había fracasado también el intento de Ramón González de Amezúa de traer como director a Víctor González, que estaba refugiado en Madrid por la guerra en Francia y había colaborado con la puesta en marcha del Cavaille-Coll (¿) de San Luis de los Franceses. Pero al haber muerto en la contienda bélica su hijo, que era su apoyo en la empresa, decidió volver a Francia a reiniciar su fábrica, a pesar de los esfuerzos de Puignau y Ramón G. Amezúa para asociarle a OESA. Para la construcción de tubos se llegó a un acuerdo con la viuda de Estadella, con todo su taller de Barcelona. El inicio de la labor de Puignau como gerente en OESA coincide con la incorporación en España del órgano neoclásico, añadiendo la transmisión eléctrica en los órganos grandes. Estos primeros órganos van a marcar la evolución durante 30 años de la nueva empresa

En el otoño de 1941 se comenzó la producción, con un órgano para el domicilio de don Ramón y luego el órgano para el Real Conservatorio de Madrid, el de la parroquia de Santa Bárbara y el del Palacio del Pardo, residencia de Franco. Este órgano, dividido en dos cuerpos enfrentados, con fachadas de tubos de latón y estaño incluyó por primera vez una trompeta, “resucitando la tradición española de su lengüetería en fachada.(1943)

El nuevo órgano para el Conservatorio Nacional de Música de Madrid, que en aquellos años tenia su sede en un palacio de la calle Ancha de San Bernardo, debía adaptarse a un espacio muy estrecho en el que no se pudo montar el Merlin que había en el Teatro Real. Se hizo un órgano eléctrico, el primero que hizo Oganeria, pues la consola se instaló abajo en el salón sobre la misma tarima destinada a la orquesta. No obstante los secretos se hicieron de corredera y válvula única, siendo las correderas movidas por motores electroneumáticos. El fuelle ventilador y el aparatos eléctricos se instalaron en una dependencia detrás del órgano. Fue inaugurado en 1943 por el profesor don Bernardo Gabiola.

Otro órgano realizado a continuación fue el de la iglesia de corte del Palacio del Pardo, residencia del jefe del Estado. Dividido en dos cuerpos uno a cada lado de la nave. Se incluyó en la fachada una trompetería horizontal desde el 24 pies resucitando la tradición española de su lengua tenía en fachada comillas pues final era conciente consciente de esta aportación española al órgano neoclásico. La consola con sus teclados y pedal se instaló en otro arco contiguo y fue por tanto el segundo órgano eléctrico de OESA. No obstante se mantenían los secretos de corredera y válvula única, siendo estas movidas por motores electroneumáticos. La prueba inaugural fue realizada en noviembre de 1943 por el padre Otaño, Jesús Guridi y Ramón González de Amezúa.

Ese mismo año se le ajustó una zímbala de dos hileras en el lugar de la voz humana al gran órgano Cavaillé-Coll de San Francisco el Grande.

Desde este momento, para los órganos medianos se impulsó el órgano con sistema eléctrico con secretos de membranas interiores a aire saliente mientras que para órganos más pequeños se tendía a utilizar el sistema de transmisión mecánica

Un ejemplo  de la valoración de los órganos antiguos, pero al mismo tiempo de la adaptación al estilo neoclásico es el órgano de la abadía de Nuestra Señora de Montserrat. El órgano que se iba a instalar en el presbiterio era un órgano de Aquilino Amezua, mecánico, de dos teclados y pedal de 27 notas, con consola de frente. Su composición era de su época, totalmente romántica y totalmente expresivo. Como este órgano era el destinado a montarse nuevamente al lado derecho del presbiterio, en un nicho que se estaba abriendo en la pared, se arreglaron convenientemente todas y cada una de sus piezas principalmente sus secretos de correderas, fuelles, tubos, etc. Fue un verdadero trabajo de artesanía ya que al mismo tiempo se preparaba todo para su nuevo funcionamiento eléctrico. Su composición fue también totalmente modificada, adaptándola a las nuevas normas neoclásicas: primer teclado libre con introducción de misturas y su segundo expresivo, también con introducción de pequeños juegos y una címbala de tres hileras en el pedal y al pedal también se le acoplaron varios juegos, con alguno desdoblado con un conjunto total de 23 juegos efectivos. Su consola nueva totalmente eléctrica, con combinaciones fijas y pedal de 32 notas, se instaló a distancia al lado izquierdo del presbiterio, detrás de la sillería de la comunidad y de frente al órgano. Con los tubos del antiguo flautado de 8 pies compuse una fachada de tubos para el frente del nicho donde se empotró el órgano. No obstante ser los tubos de baja aleación se quedó muy bien dándole aspecto de fachada antigua.

En 1945 se produce la fusión de Organeria Española con la casa Alberdi de Barcelona- López Alberdi había sido un discípulo de Amezua y su hijo Antonio, que le ayudaba en el taller, era un importante músico compositor y organista que inauguraba algunos de sus órganos. También en 1945 se hace el órgano de la Catedral de Pamplona aprovechando toda la tubería antigua del órgano Roques, situando la caja sobre una plataforma de cemento sobre la puerta de entrada del crucero en el lado del Evangelio y la consola debajo del mismo en el piso de la catedral. Por tanto con sistema eléctrico de secretos de membranas interiores a aire saliente. Esto supone por tanto el conocimiento de la tradición organera española de los siglos XVIII y XIX, ya que sabía respetar la calidad y la maestría de los grandes organeros y la belleza de las cajas barrocas. En los “arreglos” o reformas de órganos antiguos se advierte siempre un respeto por la tradición organera hispana clásica y prerromántica así como el mantenimiento de las buenas cajas y fachadas barrocas.

Otra muestra importante del criterio conservacionista es la intervención en los órganos de la nave central de la Catedral de Santiago de Compostela.

Al decidirse por los arquitectos de Bellas Artes la retirada de la sillería del coro bajo, actualmente en el coro alto de San Martín Pinario, se planteaba el problema de sustituir las consolas de ventana que quedaban al aire al retirar el coro y la solución fue respetar la batería de lengüetería en chamada.

El órgano del Evangelio se electrificó, solamente los relés debajo de los secretos hasta la máquina de acoplamientos y consola y se respetó la composición del órgano, que era ya romántica. En el caso del órgano de la epístola, con fachada del mismo estilo y época contenía en su interior un órgano Roques, mecánico del siglo XIX, que sustituye a otros anteriores, como lo atestiguan las siguientes escritos en el interior del órgano firmados por Mariano Tafall “en 1867 día del glorioso Patriarca San José en la Torre de la fachada penetró en la Catedral y además de otras averías me destrozó un caño del flauta do de 26 de los de fachada 12 del Clarín de fachada a los cuales no quise borrar las huellas del fuego eléctrico y también se resintió el medio secreto de la derecha de la fachada trasera causando desperfectos de consideración comillas otro en 1868 volví a desmontar este órgano para templarlo poniendo todas las cuñas nuevas en la lengüetería y varie el mecanismo de entonar los fuelles poniéndole la palanca en forma de cruz para facilitar el movimiento

Otro escrito de Mariano Tafall, “En julio de 1884, fui nombrado maestro organero y músico de esta SICM. 1885 desmonté nuevamente este órgano para limpiarlo recomponer muchas piezas deterioradas y poner cuasi todos los muelles nuevos a la trompetería también puse los fuelles nuevos y a instancia mía mandó el Ilmo Cabildo que afinará el órgano alto no alto de orquesta cuyo importante y difícil trabajo tuve el gusto de llevarlo a cabo a satisfacción subiéndole el tono algo menos de medio punto que lo cual más adelante me ocasionó muchos disgustos y no se me permitió igualar a este el órgano del lado del Evangelio”. Rubricado Mariano Tafall. En un papel al lado algo roto por algún mal organero pude leer la siguiente inscripción “posteriormente en el año de 1895 fue construido de nuevo este órgano con excepción de sus exteriores lado epistola por los hermanos Roques vecinos de Zaragoza”

Este órgano del lado de la Epístola fue reconstruido de nuevo todo su interior instalándole un gran tercer teclado expresivo y los juegos en festivos del pedal aprovechándose gran parte de los tubos del Roqués, que eran de muy buena calidad así como la magnífica batería de trompetas de fachada, creo que cuatro hileras que se acopló a las del primer teclado. Su funcionamiento eléctrico con secretos de membranas interiores por escape la consola de 3 teclados y pedal de 30 notas. Se instaló en una galería lateral alta haciendo esquina en el crucero con la nave central en el lado de la Epístola. El mismo Puignau propuso la construcción de un ascensor escondido para comodidad de cantores y organistas pero el Cabildo y arquitecto se lo tomaron poco menos que como un sacrilegio en aquella catedral. En esta consola se acoplaron el órgano Alberdi en su primero y segundo teclados y en su III el nuevo de esta parte del Evangelio, así como los del pedal el órgano pequeño de Coro y expresivo se acopló también en el segundo con dispositivo que permitía anular los juegos de uno u otro que no se deseara sonará. Resultó que entre cantores y órganos se notaba un cierto retraso desde abajo por no percibir los cantores la sonoridad de los órganos con la debida precisión por las distancias y estar metidos dentro de una galería alta por lo que se instaló detrás de los cantores dentro de la misma nave 2 juegos de órgano flauta II de 8 pies y bordón 8 pies para el acompañamiento y sostén de las voces.

Así pues quedaron cuatro cuerpos de órgano en distintos sitios para poderse tocar desde la misma consola, unidos por medio de cables eléctricos. Se terminó esta gran obra en el mes de junio de 1948. 

Al año siguiente 1949, se abordó otra obra moderna como fue la instalación de un gran órgano de tres teclados manuales de 61 estás y pedalero de 32 notas con 30 fuegos efectivos en el nuevo cine Fraga de Vigo.

La instalación de un gran órgano en un cine era un hito en la España de aquel tiempo. La consola estuvo expuesta en la exposición de artes decorativas celebrada en Madrid y fue montada en el cine sobre una tarima movible para poderse colocar en el centro del escenario o donde conviniese y poderse retirar entre bastidores o dentro del órgano. El órgano principal estaba instalado en el costado derecho del escenario con una gran celosía delante su sistema era el eléctrico como es natural con secretos de membranas interiores a escape igual a los anteriores

GRANDES ORGANOS

Esta gran década de OESA se extiende entre 1948 a 1958 y se centra en otros dos órganos monumentales de los años 1950 y 1953, que son el Santuario de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza y el de la parroquia-catedral del Buen Pastor de San Sebastián.

El de la Basílica del Pilar iba a ser un órgano de 4 teclados, pero el cuarto diseñado como órgano de ecos y que iba a ser emplazado en la cúpula, no llegó a colocarse.

Se aprovechó la caja de un órgano barroco del siglo XVII, con caja aún plateresca posiblemente de un órgano anterior, pero ya en el año 1940 la casa Dourte de Bilbao había desmontado el órgano Roques, que se encontraba en su interior, para poner un órgano mayor electrificado. Dicha casa no logró terminar la Navarra reforma y fue encargada a OESA, qué tubo qué construir todos los elementos eléctricos y la consola y la mayor parte de la tubería con su correspondiente armonización y afinación

Y el de la parroquia del Buen Pastor de San Sebastián. Este órgano tuvo dos fases: en el año 49, se construyó un órgano que se emplazó en una plataforma de cemento detrás del altar mayor y su consola a un costado del presbiterio se inauguró en 1950, pero poco después al designarse está Iglesia como catedral del obispado de Gipuzkoa y al desaparecer el gran altar mayor gótico y la sillería para los señores canónigos fue desmontado y montado en una galería alta del presbiterio, suprimiéndose la expresión del primer teclado y dejando expresivo en segundo, con la intención de que sirviera de órgano de ecos para el nuevo y monumental órgano que se estaba construyendo.

En el coro alto del Buen Pastor se encontraba un órgano, que fue desmontado y trasladado a la parroquia de Santa Isabel de Chamberí, Madrid, era un órgano Amezua. El nuevo órgano se colocó en el coro alto, dejando libre todo el coro en tres plataformas de cemento armado. En la primera están el 1º y 2º teclados y parte del pedal, con todos sus aparatos consiguientes en la segunda el tercero y cuarto teclados, con sus cajas expresiva sus respectivas y todos los juegos pequeños del pedal, con sus reguladores y aparatos consiguientes y en la tercera, el quinto teclado libre, con una batería de lengüetería de 5 juegos en chamada, posición horizontal. En su interior cuenta por lo tanto este órgano con 105 juegos efectivos, con dos de 32 pies, unidos a ellos los 19 del órgano del presbiterio de Coro, forman un conjunto de 125 juegos efectivos, de los que puede disponer el organista en la consola grande del coro alto, pudiendo tocar el del presbiterio, instalado en una galería alta como órgano de ecos, bien en el primer teclado o en el quinto. Por medio de dispositivos tiene también el organista a su disposición, además de la registración normal, octavas graves, agudas, varias combinaciones fijas y cuatro combinaciones ajustables,

Los trabajos de este órgano duraron en la fábrica alrededor de 2 años y tanto su montaje como todos los trabajos de armonización y afinación fueron dirigidos por Puignau en su mayor parte, habiendo quedado un instrumento que ha prestigiado a Organeria Española y que él mismo consideraba como uno de los mejores de España. Su inauguración fue en enero de 1954 por los organistas Ramón G. de Amezua, Jesús Guridi, Pedro Machinandiarena, Luis Urteaga y Paul Frank .

Además del sistema eléctrico con sus secretos de membranas interiores posee todos los aparatos consiguientes a un tan gram instrumento, una gran batería que suministra la corriente necesaria para su total funcionamiento y un motor ventilador, que funciona en los 15 voltios de la batería, instalado en el órgano del presbiterio, para un caso de corte de la corriente o falta de ella en la línea general.

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Otra gran experiencia fue en 1956 la construcción de un órgano para la exposición flotante en Bilbao 2 teclados y pedalero con 7 juegos efectivos en un barco que hizo un recorrido amplio por Hispano-américa, volviendo a Barcelona el órgano se montó después en Madrid .

En 1956 se construyó en la Basílica del Valle de los Caídos un gran órgano de 4 teclados de 61 notas y pedal, de 30 notas, con consola distancia instalada en el piso bajo de la Iglesia la instalación de todo el cuerpo principal se efectuó en una gran tribuna alta en el crucero de la basílica en la parte de la epístola, con una gran fachada de tubos de 16 pies abiertos cantantes su primer teclado consta de 15 juegos libres su segundo teclado de 13 juegos expresivos y el tercero de 15 juegos expresivos. El pedal tiene 7 juegos efectivos con algunos de transmisión del primero al cuarto teclado se le acopla un electrónico con varios difusores por toda la gran nave central difusores que fueron disimulados por tubos de estaño bruñido formando unas pequeñas fachadas en toda la parte de esa central se temía que por la posición del órgano y la largura de su nave no entrara el sonido en ella pero por el escaso por el exceso de humedad en la basílica sobre todo en su principio este electrónico no dio el resultado debido y al constatar de que el órgano llenaba bien la nave de sonido se suprimió el electrónico por varios juegos de tubos instalados en el mismo órgano y que pertenecen al cuarto teclado libre en el interior de la caja expresiva del tercer teclado lleva un campanologo de 25 notas. En todo se ha adoptó el sistema eléctrico de la casa con los secretos de membranas interiores a aire saliente fue armonizado por el alemán Goebel.

La mayor obra de restauración realizada por Organeria Española S.A fue la del órgano del gran salón del Palacio Nacional de Montjuic ,Barcelona, órgano construido por la casa alemana Walker, con ocasión de la importantísima Exposición Universal de 1929. Puignau lo considera “Organo nuevo, nº 218 “por la gran transformación que sufrió el en cuanto a ampliación y nueva con textura y en general un gran trabajo cuya realización duro más de un año. En 1955 se había iniciado el desmonte del órgano del Palau de Montjuic. Es el mayor órgano de España, con 6 teclados manuales y pedal de 32 notas, con 130 juegos efectivos totalmente eléctrico, con secretos de fuellecitos interiores a escape.

En San Lorenzo de Gijón en 1957 se monta un órgano de 4 teclados, con el segundo y tercero expresivos y el cuarto teclado está montado en la bóveda como órgano de ecos con 5 juegos expresivos y un campanologo de 25 notas.

Otra obra excepcional que nos indica la valoración que Puignau hacía de los organeros antiguos es la reforma del órgano de la parroquia de Santanyi, Mallorca. Era un notable órgano del siglo XVIII (1762) construido por Jorge Bosch (autor también del órgano del Palacio Real de Madrid). Había sido construido para la iglesia de Santo Domingo de Palma de Mallorca. Constaba de tres teclados de octava corta con sus correspondientes tacos de pedal, su fachada original y de avanzada fantasía, hoy se podría llamar de estilo Gaudiano. Fue obra del fraile dominico Fray Alberto de Berguny. Tras la desamortización de Mendizabal 1835 y devastado el convento fue trasladado a la iglesia de Santanyí, pero se mutiló considerablemente el instrumento reduciéndolo a dos teclados y todavía estaban almacenados en una galería alta todas las piezas y tubos del tercer teclado, recordando con terror una tapa de secreto correspondiente a una mutación no sé si serían nazardos o corneta de 20 tubos por nota. Pobre afinador que le tocará en suerte. Con todo existe todavía en su segundo teclado una corneta de 10 tubos por nota espléndida pero un suplicio para afinarla debidamente y lo digo por experiencia. Se colocaron en todos los juegos sus cuatro primeras notas negras que faltaban con sus secretillos y mecanismos consiguientes. Se acopló el enganche mecánico de pedal al gran órgano, instalación de un lleno de 5 hileras que había sido desposeído, se llevó el tiraje mecánico de todos los registros de la cadereta al lado de los teclados, ya que, por ser más fácil los dejaron en la misma cadereta, por lo que en cada cambio de registros el organista tenía que darse vuelta, aunque primitivamente habían estado al lado de los teclados y guardaba sus agujeros que nuevamente utilizamos.

En 1958 se produce un paso nuevo, una nueva orientación en los órganos de OESA . Puignau se refiere al órgano de la parroquia Basílica de Nuestra Señora de La Encina Ponferrada (León), órgano de dos teclados y pedal de 30 notas, con pupitre adelantado en el centro de su fachada. La nueva orientación se constata en dos sentidos: en primer lugar su total electrificación, con supresión absoluta de toda intervención mecánica o neumática, la transmisión eléctrica directa del teclado a través de un electroimán basculante, instalado debajo del mismo tubo, que al cerrarse el circuito y vascular dicho electro da paso al aire que lo hace sonar. En segundo lugar, por la composición totalmente clásica del siglo XVII, con supresión de todo juego romántico, gambas, celestes, flautas armónicas, etc, así como de toda expresión, quedando todo el órgano en claro, más radical todavía que los del siglo XVIII que siempre tenían algún juego en una caja de ecos, casi siempre un Clarín o una corneta. Las presiones de los aires también se rebajan casi a la mitad de las que antes se ponían de 50 a 60 milímetros de columna de agua. Fue inaugurado el 7 de septiembre de

Este giro tecnológico y estético de la empresa Puignau lo achaca a la nueva corriente alemana y holandesa. Es indudable que los Congresos de organistas y organeros celebrados en París y Amsterdam en 1957 a las que asistió y tomó parte el Sr. Amezua influyeron en gran manera en este su empeño de implantar en España estas nuevas teorías. Yo por mi parte no soy tan entusiasta de varias de ellas 1958

LOS MODELOS OESA

Por estas fechas se inicia la producción industrial de órganos, en serie en el propio taller, para instrumentos de mediano tamaño, caracterizados por tener pocos registros que se desdoblaban para triplicarlos, dando ocasión a tres modelos que van a repetirse en numerosas ocasiones en la década de los 60 y prácticamente perdura hasta el fin de la fábrica en 1975.

Se caracterizan por ser eléctricos, con la consola separada del órgano.

Modelo Unit, con dos teclados y pedalero completo, pero con juegos desdoblados que llegan a ser unos 30 registros. 

Modelo Liturgia.  Unos 10 juegos efectivos, expresivos en el segundo teclado se terminaba en fábrica y se montaba en la iglesia.

Modelo Magnificat, también realizado totalmente en fábrica y montado luego en la Iglesia o en su lugar definitivo también tenía juegos efectivos, expresivos en el segundo teclado,  con los que se podía llegar a 30 registros desdoblados.

La jubilación y la memoria

Al cumplir 70 debe jubilarse como gerente de la empresa en 1959. Pero seguirá ligado a la misma como docente y supervisor de trabajos.

Es momento de hacer memoria de lo realizado en su larga vida y por ello escribe estas memorias (quizás sirviéndose de la información administrativa).

Las cifras hablan por si mismas: en el transcurso de este largo período que puede abarcar la vida de un hombre he cooperado en la construcción de más de 225 órganos nuevos he recordado ahora algunos olvidados entre ellos los mayores de España y Francia en más de 125 arreglos también aquí se me han pasado algunos y transformaciones que con los 32 pequeños arreglos realizados en París y las afinaciones no mencionadas harán un to tal por lo menos de 200 órganos que creo difícil sea superada así que el número de tubos de todos ellos en que en su mayor parte han pasado por mis manos sería impresionante y creo difícil puede ser superado por otro organero también en los distintos periodos en que trabajen los armonios podría calcular estos por lo menos en unos 400 en los distintos tamaños muchos de ellos bajo mi exclusiva dirección en los que podrían contarse varios de dos teclados y pedal .

Pero él también se siente orgulloso de haber trabajado con los mejores organeros, con los mejores artistas del ramo tanto nacionales como extranjeros y me permito señalar como cierto permítaseme está modestia no haber quedado a la zaga de ninguno de ellos e incluso en haberles superado en varios aspectos si eran especialistas en mecánica neumática yo lo era tanto como ellos y además era armonista actualmente se suelen separar las dos especialidades y si era un armonista yo además de esto era también mecánico.

Continúa sus Memorias resumiendo su intervención en el mundo de la organería: Aparte en mi ingente labor y fundado cuatro casas organeras y con tres sociedades la primera en mi juventud la de aragonés en Gerona es más que seguro que sin presencia y siendo ajeno en la provincia no se hubiera establecido en ella la segunda en Azpeitia Guipúzcoa con la razón social de Eleizgaray y compañía en mis 25 años la tercera en la misma localidad con la ración razón social de Puignau y Olaciregui para pasar después de la muerte de mi socio con mi sola firma y la cuarta en 1941 la de organeria española con Don Ramón González de Amezúa en colaboración con mi amigo José Elustondo haciéndonos cargo de la fábrica ya cerrada de Eleizgaray y Cía, que yo había visto construir y habite una de sus habitaciones altas al contraer matrimonio de mis varios discípulos de valía a los que he enseñado siempre todo cuanto es sabido han salido dos casas constructoras de armonios la de J Cotrina en Vitoria y la Loyelux, de Elustondo y Loynaz en Azpeitia, último periodo de 1959 al 64 ya jubilado pero trabajando en la misma sociedad con mayor libertad y condiciones he podido tener la satisfacción de que todavía continúa siendo útil a la profesión y a la sociedad que con tanto cariño fundamos y ayudando a preparar nuevos jóvenes en el difícil arte de la armonización de los tubos de los órganos que tanto se había descuidado en España personal que tanta falta hace está haciendo actualmente prosigue la lista de obras en las que he tomado parte como último período de mi larga vida organera.

ULTIMA ETAPA de OESA.

A partir de 1958, como hemos dicho, se inicia la última etapa de la producción de OESA, con Puignau jubilado, pero trabajando en algunos encargos, ayudando en la formación de los nuevos operarios y revisando las obras.

Se impone definitivamente un nuevo tipo de órgano qué Puignau denomina como superclásico, siempre con todo el sistema eléctrico, sin gambas, celestes, ni juegos armónicos pero con expresión en el segundo teclado y en su fachada una trompeta de latón correspondiente al gran órgano. Este tipo se va a repetir abundantemente hasta el cierre de la fábrica.

En los órganos románticos las reformas consistirán en la transformación de la composición para darle una mayor brillantez, agregando juegos nuevos de mixturas sobre todo el lleno en el primer teclado y zímbala de 3 hileras en el segundo y reforzando el pedal con acoplamientos. El sistema totalmente eléctrico con secretos de cajón y electro basculante por cada tubo y nota.

Es el nuevo modelo que pretende incorporar Organeria Española al movimiento de Centroeuropa con la restauración de los valores tradicionales de los siglos XVII y XVIII y la exclusión total de los juegos románticos del siglo XIX.

Sus tres primeros ejemplares en el órgano montado en las propias oficinas de la Sociedad en el año 1958 y los órganos de San Agustín y de las Calatravas también en Madrid. Puignau dice que no hará comentarios sobre el particular pero señala la posición contraria de una gran parte de los organistas españoles, no acostumbrados a estos juegos y a sus expresiones. Además indica que no se ha resistido a señalárselo al señor Amezúa, aunque disimuladamente, dado el entusiasmo que siente por este nuevo dispositivo, que personalmente lo ha impuesto en España en el momento de escribir estas líneas dentro de 1964, puedo notar en las nuevas construcciones un cierto viraje al neoclasicismo de Víctor González del que me congratulo.

El órgano de la sociedad es del más radical clasicismo, sin concesión alguna, desprovisto totalmente de expresión, con dos teclados manuales de 56 notas y pedal de 30 notas y unos 19 juegos efectivos para los tres teclados manuales y pedal con algunos de lengüetería cortos. Se instaló en 1957

Sin embargo para arreglos y reformas de órganos románticos de Caballé-Coll-Mutin o de Wenner-Bordeaux o incluso el órgano de Eleizgaray, de la Catedral de Córdoba (evangelio, ahora vaciado para colocar un electrónico) se respeta totalmente la antigua composición romántica. Solamente en el Merklin de Urrugne, en Francia, se incorpora un lleno nuevo de 3 hileras en sustitución de uno malo instalado anteriormente por Puget.

El punto culminante de esta última etapa es la restauración de los órganos del Real Monasterio del Escorial en conmemoración del IV centenario de este monasterio fundado por el rey Felipe II la Junta o Patronato administradora del Patrimonio Nacional un cargo a Organería Española la reconstrucción de los cuatro órganos que existen en su basílica y que fueron construidos en 1579 a 1584 por los organeros flamencos de Amberes hermanos bravos por encargo del citado Rey dentro de las cuatro hermosas fachadas doradas y policromadas estuvieron otros órganos 1 de Pedro Liborna Echevarría 1704 y otro de Valentín Verdalonga (1840) que llegué a conocer en mi juventud en 1925 el rey Alfonso XIII encargo dos órganos nuevos para las dos cajas del coro a la casa Eleizgaray y Cía de Azpeitia, que estando regida entonces por técnicos alemanes y ya de cierta edad, dieron a los instrumentos la total característica de su época los dos del crucero estaban mudos desde hacía más de 100 años sin apenas nada en sus interiores.

Se empezó por uno de éstos, el del lado de la Epístola, en el que se instalo uno totalmente nuevo de tres teclados de 56 notas y pedales de 30 notas la registración es totalmente neoclásica y posee 2685 tubos se inauguró en 1963.

A continuación reformó el órgano del lado del Evangelio del crucero frente a la anterior siendo las dos fachadas iguales este órgano consta de dos teclados de 56 notas y pedal de 30 notas instalados con sus respectivos registros en pupitre en el centro de la fachada Porsche 1026 tubos efectivos armonizados todos ellos a la baja presión 55 milímetros órgano por lo tanto muy suavito el sistema de estos dos órganos es el eléctrico de la casa quedando preparados para que se puedan tocar desde la consola grande del coro

En junio de 1964 se empezó la armonización de los dos órganos del coro empezando primeramente por el del lado del Evangelio por estorbar sus tubos colocados en un pasillo cerca del coro dentro de esta antigua caja están instalados todos los tubos correspondientes al cuarto teclado expresivo instalado en la gran consola emplazada en el centro del coro con un total de 1574 tubos casi todos del anterior órgano de Eleizgaray, con excepción del lleno, que es nuevo está también en el interior de esta caja el teclado de pedales de 32 notas con la presión del aire de 90 milímetros y 416 tubos efectivos.

En el mes de septiembre de 1964 se reanudaron los trabajos para la terminación del cuarto órgano correspondiente al del coro del lado de la epístola. Este órgano frente del anterior descrito y dentro de seda antigua caja contiene los tubos correspondientes al primer teclado de la gran consola instalada en el centro del coro así como los del tercer teclado y los del quinto teclado instalados estos en la pequeña caldereta en el frente del mismo.

Estos dos órganos del coro se respetaron sus composiciones y se aprovecharon la mayoría de sus tubos que fueron instalados en 1929 por encargo especial de Alfonso XIII también se respeto su estructura interior especialmente cajas expresivas y secretos siendo estos del sistema de pistón y canutas con membranas toda la distribución del aire a los secretos fue transformada con fuelles y ventiladores nuevos. Así mismo se hizo toda la transmisión eléctrica nueva se repusieron de nuevo las clásicas calderetas con tubería nueva y sus secretos totalmente eléctricos de electroimán por tubo y amo armonizados a baja presión de 60 milímetros se repuso de nuevo la tan española lengüetería y exterior horizontal de la que habían sido desposeídos anteriormente así como también se cambiaron y pusieron nuevas todas las misturas con algunas añadidas sin balas y cornetas el resumen total de los cuatro órganos suman 144 juegos efectivos con 15.000 tubos cantantes pudiéndose de ejecutar los cuatro órganos a la vez en la gran consola de 5 teclados y pedal instalada en el centro del coro la terminación de estos trabajos y su entrega a la junta del patrimonio nacional se efectuó el 13 de noviembre de 1964.

Puignau y Ramón G. Amezua.

La relación de Puignau con D. Ramón, como gusta llamarle, fue siempre muy cordial, manifestando siempre un gran respeto y admiración. Siempre valoraba su gestión al frente de la empresa y sus conocimientos y puesta al día en el mundo del órgano.

Señala su participación en los congresos internacionales donde se tomaban decisiones, como los de París y Amsterdam (el formó parte de la Junta directiva de la ISO International Society of Organ Builders) durante muchos años), y organizó en Madrid en Congreso de 1967, con motivo de la inauguración del órgano del Teatro Real de Madrid), aunque en ocasiones Puignau no esté de acuerdo con la electrificación total de los instrumentos.

CONCLUSIONES

Critica a los que desprecian las cajas antiguas de valor artístico, que son sustituidas por “un gran cajón con persianas en su fachada, sin valor artístico alguno”. Valora siempre las fachadas antiguas de valor artístico, “mejores de las que podrían hacerse hoy”.

Es partidario de la recuperación del órgano barroco hispano, más por la valoración mecánica del instrumento - cita como ejemplo el Amezua de Elgoibar- con su trompetería horizontal, que por interés estético.

Muestra un exquisito respeto por los organeros importantes de la tradición barroca y prerromántica, como Roqués y Vilardebó (Comillas).

Desde su colaboración con Víctor González y Ramón G de Amezua, se coloca en la vanguardia europea del movimiento neoclásico, con la introducción plena de las nuevas tecnologías neumáticas y eléctricas.

Fue por tanto un organero que supo adaptarse a las nuevas tecnologías pero sin despreciar la tradición organera española.

En cuanto a OESA, su trayectoria incuestionable, tanto en las nuevas tecnologías como en la aplicación de criterios de restauración, derivó a finales de los años 50 hacia una construcción industrializada, en un momento en el que se iniciaba en Europa, sobre todo en Alemania y Francia, la recuperación del órgano histórico barroco y la transmisión mecánica. A ello hay que añadir la recesión de la función del órgano en la liturgia católica y la crisis económica del final de la época franquista. Serán Gabriel Blancafort y una serie de discípulos los que imponen esta corriente en España, sobre todo a partir de la revitalización de la economía en los años 80 -los grandes nombres actuales: Grenzing, Acitores, Lois, …y también su hijo Albert Blancafort, que ha introducido los últimos adelantos técnicos- quienes han conseguido elevar la organería española a nivel europeo e incluso americano.

En cuanto a la desaparición de sus archivos, habría que pensar en un abandono paulatino de la actividad y los cambios generacionales en torno a los años que ocasionaron el cierre -así como la separación geográfica de los talleres y la administración (Azpeitia y Madrid), lo que ocasionó ese desmantelamiento precipitado que ocasionó la pérdida o quizás ocultación de la documentación administrativa relacionada con proyectos y obras.

Tampoco hay que descartar que la documentación que manejó Rafael Puignau para la redacción de su “Una vida organera”, fuese la propia de la empresa y no esté ya fácilmente localizable. Pero nunca hay que perder la esperanza.



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